Declaración de Panamá


Los miembros de la Mesa de Unidad de Acción Democrática (Muad), reunidos en la Ciudad de Panamá los días 3 y 4 de junio de 2019 en el Taller Estratégico 2019, junto a nuestros colegas del interior de la isla de Cuba, que fueron impedidos por el gobierno de viajar a la cita, hemos acordado lo siguiente:

El ascenso de Miguel Díaz-Canel Bermúdez a la cima del poder político en Cuba y la entrada en vigor de una nueva Constitución, no solo no han supuesto un cambio en las condiciones políticas y económicas del país, sino que han ahondado la falta de representatividad política de los órganos de gobierno y la precariedad material y espiritual de la nación. La Muad, desde su creación en 2015, ha ofrecido su concurso para la superación del clima de confrontación y hostilidad verificado por décadas en Cuba, y nada se ha logrado desde entonces. Nuestra meta es propiciar una nación que respete la democracia y el estado de derecho, pero no como resultado de la victoria de unos sobre otros sino del triunfo de todos sobre la desidia, el abandono y la irresponsabilidad. Un cambio del que cada cual se sienta autor.

Las libertades fundamentales de las personas continúan siendo conculcadas bajo la propia Constitución y su extensión lógica de leyes. Se mantiene la retórica del “enemigo” como forma de desconocer al adversario. Se estigmatiza al que abandona el país, a la emigración, diversa pero siempre cubana y se persigue y encarcela al que piensa diferente. Se injuria al que trabaja y, aún más, al que consigue con su trabajo superar las condiciones de hambre y necesidad.

Estas condiciones no ayudan al país ni ofrecen esperanzas. Mucho menos cuando son acompañadas por el excesivo poder económico de las empresas militares, decididas a erigir gigantescos hoteles de lujo con compañías y trabajadores extranjeros, y se ponen en práctica generosas políticas de atracción al capital foráneo, ajenas para sus equivalentes nacionales.

Frente a la imperiosa necesidad de “enemigos”, los cubanos nos hemos visto clasificados como tales por el Estado, que debía ser nuestro facilitador. Es una situación anómala que vuelve sospechosos los más elevados gestos de humanidad.

La Muad rechaza el tratamiento dado recientemente a los connacionales que procuraron ayudar a las víctimas del tornado que afectó algunas de las áreas más pobres de La Habana el pasado 27 de enero. Rechazamos también la represión con que se ultimó la marcha contra la homofobia el pasado 11 de mayo y que divulgó la imagen de un país que persigue lo que en el mundo se vive como una fiesta. Y rechazamos el silencio estatal sobre los feminicidios y crímenes relacionados con la discriminación de género, racial y cualquier otra lesiva de la dignidad humana.

Apreciamos las facilidades que han dado acceso a los ciudadanos de la isla a internet y las redes sociales. La novedad ha puesto de relieve que la sociedad civil cubana es una realidad, pues lo que hasta hace poco tiempo eran iniciativas difíciles de apreciar, han ganado una capacidad de convocatoria y divulgación inéditos. Se ha movilizado a la población para asistir a damnificados, reivindicar un trato más humano hacia los animales, luchar contra la homofobia, denunciar decretos estatales que bloquean la libertad artística y reducir los precios de los servicios de conexión a la llamada red de redes, por solo citar los más relevantes. Igualmente fue efectiva la movilización por el No en vísperas del referendo constitucional del pasado 24 de febrero. La campaña que en favor de su aprobación realizó el Estado cubano, monopolizando los medios de difusión y penalizando la manifestación pública en contra del texto propuesto, encontró en la movilización a través de las redes sociales la única contestación pública. La parcialidad respecto de la utilización de los medios de comunicación y la movilización pública hacen de la aprobación resultante un evento cuestionable.

Como resultado del nuevo texto constitucional, el país prepara una nueva Ley Electoral. La Muad insta al Estado cubano a hacer de ese texto un modelo que propicie la participación efectiva de los ciudadanos en el proceso de elección de sus representantes políticos, respetando las libertades de asociación y movimiento sin mirar sus preferencias ideológicas.

Convocamos al gobierno cubano a que libere los espacios de participación, de modo que la movilización creciente no tropiece con un clima de represión y agravio, como el que vimos durante la asistencia a los damnificados del tornado en las jornadas posteriores al 27 de enero, y a los que se movilizaron contra la homofobia el pasado 11 de mayo.

En este momento se verifica un distanciamiento entre el gobierno de Cuba y el de los Estados Unidos. El régimen de sanciones del país vecino hacia Cuba se vigoriza y las consecuencias no se han hecho esperar. La Muad considera que esta dependencia del mayor o menor distanciamiento respecto del gobierno de los Estados Unidos se debe a la incapacidad del país para producir alimentos y generar recursos productivos y financieros que nos independicen de los ciclos políticos de otras naciones. Los miembros de esta Concertación instamos al gobierno cubano, una vez más, a liberar las ataduras a la capacidad productiva de la nación, tanto agrícola, manufacturera como de servicios de alto valor agregado.

La Muad se solidariza con los luchadores democráticos de Venezuela y Nicaragua y desea que todos los gobiernos carentes de legitimidad social sean sustituidos por regímenes democráticos. Surgidos de la movilización por la democracia en Cuba, conocemos el costo y el dolor de ambos pueblos.

La represión política es para la Muad el aspecto más enojoso e inaceptable de las prácticas autoritarias del gobierno cubano. La consagración de un sistema de partido único en el nuevo texto constitucional deja sin efecto la proscripción de la discriminación que el mismo texto dicta. Repudiamos de manera particular la existencia de presos políticos y la criminalización de los hijos, cónyuges, hermanos y padres de los opositores, como manera de desestimular su lucha.

La libertad es una, el dolor que causa su falta es infinito. Paremos ya este despropósito.

Ciudad de Panamá-Cuba, 10 de junio de 2019.

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El jabón electoral


El próximo 1 de enero se cumplirán cincuenta y nueve años del ascenso al poder en Cuba de la guerrilla castrista y el totalitarismo está tratando de lavarse su rostro dictatorial ante el mundo. Para ello, entre otras astucias, ha tomado gradualmente préstamos lingüísticos del patrimonio político de las democracias y desde hace algún tiempo llaman “concejales” a los que inicialmente nombraban “delegados” de las Asambleas Municipales del Poder Popular y “alcaldes” a los que eran “presidentes” de la misma asamblea, pero a nivel nacional.

Prestos a pasar gato dictatorial por liebre democrática, parece que algunos estrategas de élite de la tiranía cubana han esparcido el rumor de que es bueno que los opositores se presenten como candidatos a las elecciones. Hasta el presente solo se permite la participación del partido “comunista” (único legal, según las injustas y antidemocráticas leyes castristas) que lleva cincuenta y ocho años en el poder. En un régimen totalitario, ¿cómo acceder a las urnas si todo el engranaje electoral está en manos de la dictadura y fue diseñado por ella? Me parece un entretenimiento delineado para ganar tiempo mientras “ellos continúan avanzando” en atrasar y empobrecer más al país.

En Cuba constitucionalmente no es obligatorio votar, pero entre la lista de derechos que nos ha pisoteado el régimen dictatorial está el de abstenerse. Parece un contrasentido, pero no lo es. Cada vez que hay elecciones en el territorio cubano el personal que trabaja en los colegios electorales va a las casas de las personas de la tercera edad “para que no se molesten” en asistir al colegio a votar. So pretexto de acabar temprano, también visitan a otros que se demoran en ir por diferentes razones, lo cual es un acoso y una intimidación nada subliminal que ha paralizado de obediencia a la sociedad. «Votas o votas», es el mensaje. Conocí a personas que aspiraban a una plaza laboral (estatal) y se la negaron por no asistir a las más recientes e insulsas elecciones que no significan ni cambian nada para el pueblo. A otras, las rebajaron a un puesto inferior con menos salario por la misma razón.

Quizás algunos dirigentes del gobierno cubano miran hacia Venezuela y piensan en la posible legitimidad —desde su punto de vista, claro— que les pueda dar una ratificación electoral en un proceso que, dados el excesivo control y centralismo estatal, les resulta fácil amañar. Pero la vieja y rígida estructura totalitaria no quiere mover ni un pelo de su larga y enmarañada melena totalitaria. Provocarían confusión y disgusto en el sector de la población que aún los apoya, y eso no lo pueden permitir “por ahora”. De cualquier manera, todas las tácticas que emanan de ellos se producen para buscar apoyo internacional a sus dislates, no porque respeten los derechos de sus gobernados.

En Cuba existe el runrún de que posiblemente en las elecciones del venidero febrero, instalen a Ramiro Valdés en el cargo que hoy ostenta el dinástico heredero Raúl Castro. ¿Será una intención real o una patraña para confundir a la gente e incitar comentarios negativos que después ellos desmienten públicamente y así denigran a sus críticos? Ese comportamiento-trampa lo han repetido muchas veces a lo largo de su historia.

Ramiro es uno de los sobrevivientes del grupo de guerrilleros liderados por Fidel Castro, que asaltaron un cuartel militar (el Moncada), se alzaron en la Sierra Maestra, secuestraron el poder en 1959 y se instalaron en él de forma vitalicia. Valdés, de 85 años —como Raúl, de 86—, ha tenido que esperar toda su vida para dirigir a Cuba y si el rumor es cierto, quizás lo haga desde un asilo.

Llegarán tiempos mejores para Cuba en los que se harán procesos electorales justos y limpios. Entonces no solo tendremos el deber de participar sino también el derecho abstenernos.

Ratifico mi desaprobación de que la oposición participe de la farsa electoral del gobierno; pero no descarto que si las circunstancias y condiciones varían, yo cambie igualmente mi punto de vista. Por ahora me limito a observar. Participar es echarle perfume a la mierda para evitar que apeste. Los demócratas cubanos debemos ser capaces de imaginar y crear proyectos que nos permitan crecer en apoyo popular independientemente de las divisorias y manipuladoras fuerzas policiales.

Como en Venezuela, las cartas electorales están marcadas a favor de los tramposos y no es ético con uno mismo ni con la patria formar parte del fraude.

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El martillo de la prensa parcializada


La prensa cubana —administrada por los mismos viejos que lo dirigen todo—, muchas veces drena en sus trabajos sentimientos negativos o antivalores tan antiguos como contemporáneos. La envidia, la adulación, la delación, la alineación con los poderosos del gobierno y sus familiares, etc., son males que parecen ser más descarnados y visibles cuánto más pobreza material y falta de libertades existe.

La sociedad cubana, cuyo valor primordial es la obediencia al régimen, reconoce calladamente aquellas posturas que no son sanas, aunque las haya impuesto el sistema y sean usadas por una parte importante de la población. La indefensión de la misma es también un producto de las actitudes y procederes de los profesionales de la prensa y los medios de comunicación, que en las dictaduras tuercen el objetivo fundamental de su trabajo, que es informar y formar a la ciudadanía con periodicidad por encima de los intereses de los gobiernos.

Conversé con un amigo y coincidimos en que vemos, escuchamos y leemos con demasiada frecuencia en los medios clichés políticos como la falacia “(…) el modelo actualizado y superior que buscamos desde hace años”, tan hueco e infantil como aquel otro de “construir al hombre nuevo”; ¿con los mismos viejos?

Todos los periódicos en Cuba dicen lo mismo y el espíritu que los anima es igual: una entrega incondicional al régimen dictatorial que lleva ¡cincuentiocho años en el poder!

Cuando en los medios aparecen consignas como “combatir lo mal hecho”, se refieren a los comportamientos incorrectos de los cubanos de a pie o de sujetos o cuadros intermedios de la población que no tienen padrinazgo en las altas esferas del poder. No denuncian ni cuestionan los actos de los dirigentes al máximo nivel, sus planes o proyectos políticos fracasados ni mucho menos lo que trasciende de sus acciones en el plano individual.

Mi amigo y yo concordamos también en que la prensa cubana, como parte del pueblo, fue sometida por la dictadura y tiene miedo. Yo agregué que además, han creado un clientelismo y un arribismo para obtener favores del todopoderoso gobierno que ha destruido a Cuba.

Sabemos que el martillo de la prensa parcializada no es justo y que la típica censura y control gubernamentales de las dictaduras paralizan a las sociedades. Tras un enriquecedor y amistoso debate, entendimos que como parte del pueblo es comprensible que los trabajadores de la prensa tengan miedo, pero también acordamos que, al menos, deberían ser menos guatacas*.

* término usado en Cuba para etiquetar a los aduladores o serviles.

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¿Damas de verde?


La Asamblea Municipal de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media en Cuba dio a conocer a través del diario Granma, que la Isla de la Juventud destaca por la alta incorporación de muchachas al Servicio Militar Voluntario Femenino.

Una de las 16 jóvenes (de 7mo. a 12mo. grados) de ese territorio inscritas en el SMVF manifestó que al concluir los estudios como bachilleres se prepararán en unidades militares y podrán optar por la carrera universitaria de su preferencia. Mientras que el resto de los jóvenes de la sociedad civil tienen que someterse al cumplimiento estricto de los exámenes de ingreso a la universidad —que en 2016 lo trasladaron al primer año solamente— o tener un índice académico muy elevado, según lo expresado por esa joven, ellas tendrán la ventaja (rifle en mano) de saltarse ese engorroso y estresante paso.

Llama la atención que acudan a organizaciones —todas subordinadas al estado totalitario cubano— de niñas y adolescentes menores de 18 años que es la edad con cual se gradúan generalmente de duodécimo grado —si no repitieron un curso—, para hacer las captaciones para ese “servicio militar voluntario” que engrosará las filas del ejército cubano.

Dado el difícil acceso a las universidades, los padres de esas muchachas quizás valoren que sus hijas obtengan una carrera universitaria por esa vía, aunque después de graduarse emigren a otros sectores mejor remunerados o a otros países.

Hablan de la necesidad de carreras pedagógicas, pero no dicen nada de mejorar las condiciones de trabajo de los educadores para que dejen de recibir un salario simbólico como la mayoría de los cubanos y se mantengan a sí mismos y a su familia “sin sofocos”.

En Cuba, donde hace años existen muchos militares masculinos con el grado de general —según lo trascendido en los medios—, solo una mujer ha alcanzado esa jerarquía en las fuerzas armadas. Dice Ecured, la enciclopedia colaborativa cubana: Delsa Esther Puebla Viltre, “Teté”. De origen campesino, ha sido la primera mujer que ha alcanzado los grados de General de Brigada en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, algo poco común en la vida militar de cualquier país.

Con el comentario “ha sido la primera mujer”, dejan abierta la posibilidad a que se asciendan a otras a ese rango. Una deuda con las militares cubanas que se puso de manifiesto cuando Raúl Castro, debido a las críticas recibidas por esa situación, se pronunció al respecto hace algunos años y anunció que se iba a rectificar esa evidente discriminación en el ejército cubano.

Aún no tengo información de que se hayan ascendido a general a otras féminas militares cubanas.

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Harrypotterismo mediático


La propaganda es la herramienta fundamental del totalitarismo cubano desde 1959. Es un mal común a todas las dictaduras de izquierda, las cuales operan más o menos de igual manera en materia de publicidad política, económica y social. Hacia el interior de sus sociedades su gestión de fracasos económicos y retroceso en muchas áreas, no solo la barren bajo la alfombra, sino que la ensalzan con datos estadísticos virtuales de crecimiento y “conquistas”. Sí, la grandilocuencia faraónica de los dictadores convierte a los medios nacionales en la varita mágica del éxito gubernamental, en un banco de logros virtual y en una campaña mediática permanente. El servicio de gobernar lo transforman en una sucesión dinástica para la minoría usurpadora del poder en detrimento de los deseos de las mayorías, que son maltratadas con la violenta indolencia o las vejaciones psicológicas del silencio.

Hace alrededor de un año y medio que corrieron el rumor dentro de Cuba que “para septiembre van a cambiar las cosas”. A pesar de que ya la sociedad conoce el uso y abuso de sus picarescas jugadas sociopolíticas del gobierno, ese rumor o noticia falsa (fake news) creó cierto nivel de expectación en la gente, pues pensaban que quizás habían descubierto petróleo en uno de los cuadrantes de Cuba en el Golfo de México. Luego vino un septiembre y otro ¡y nada! Quizás se trató de una ironía, pues nunca aclararon al septiembre de qué año se referían.

En una reciente actualidad noticiosa del Ministerio de Turismo aparecida en el diario Granma —órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba— anunciaron que “arribamos a los cuatro millones de visitantes internacionales” en lo que va de año. Aclara que Cuba alcanza esta cifra por segundo año consecutivo, esta vez con cincuenticuatro días de antelación.

Para el cubano medio que va a trabajar con la lesión física y moral de un desayuno inexistente o discutible, que tiene que trasladarse hacinado —ida y vuelta— en el transporte urbano a su centro laboral, que tiene que soportar la excesiva politización del entorno, sonreír ante la noticia de logros dudosos que no se reflejan en su mesa ni en su vida, que almuerza si puede y regresa en el mismo medio de transporte todos los días por un salario simbólico, tal comunicación del ministerio del turismo le resulta indiferente. Pero así perdura en el poder la oligarquía gubernamental cubana: éxitos y triunfalismos mediáticos para “alimentar” con esperanzas burlescas a una sociedad a la que ya no le interesa dudar ni creer, la cual es cada vez más escapista e incrédula y que ha sido llevada a tal nivel de miedo y abulia tras cincuentiocho años de dictaduras castristas, que es incapaz hasta de protestar.

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Me bajo aquí


Frase de Aquino-Mafalda

María Corina Machado, dirigente máxima del Partido Vente Venezuela es una opositora de probada valentía y visión política. Ella se distanció de las organizaciones que aceptaron participar en las elecciones regionales convocadas por “la claque de Maduro”. Esta dirigente opositora acuñó que ese proceso electoral era un ardid que buscaba devolverle la legitimidad al régimen y advirtió que su partido estaba dispuesto a abandonar el proyecto de la Mesa de la Unidad Democrática si la coalición opositora ignoraba el mandato que el pueblo le entregó en la consulta popular del 16 de julio del presente año. Muy certeros y valientes argumentos.

Una telaraña de posibles candidatos del movimiento opositor cubano se perfila a “ser elegidos” en ‘el proceso electoral’ del 2018 en Cuba. En un régimen totalitario de 58 años en el poder, que no está dispuesto a cambiar sino en apariencias, nada bueno —real— saldrá de la mezcolanza de la oposición con la dictadura. El régimen tiene la fuerza, las armas y las leyes las aplican siempre a su favor. Por supuesto, sus colaboradores del mundo dicen lo contrario y favorecen esa farsa electoral. Parece que —inspirados en Venezuela— ahora quieren representar un engendro democrático “policial” o de papel que les dé argumentos a todos “los agradecidos y comprometidos” del mundo que aún los defienden.

No voy a participar en las asambleas que elegirán a los posibles candidatos en las diferentes instancias del Poder Popular de Cuba, que aquí no tienen poder alguno y que la sociedad llama burlonamente “cucharitas”, porque ni pinchan ni cortan. No iré, como nunca fui, porque es mi derecho eludir las farsas y los escenarios prefabricados que enfangan a la auténtica democracia. Lo que es válido para Venezuela, lo es también para Cuba, que es además una dictadura mucho más longeva. No seré parte de ese fraude y en su lugar parafraseo la expresión que Aquino le asignó a su personaje Mafalda, y aunque el teatro electoral cubano continúe, yo me bajo aquí.

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¿Boina negra?


Logo con boina

Me puse a saltar entre links y tropecé con el sitio oficialista Cubadebate. Escuché hablar de él varias veces en la televisión y prensa cubanas, pero nunca lo había visitado. A camisa quitada anuncian que son un brazo comunicacional (¿o propagandístico?) del gobierno cubano. En el menú principal hay un enlace llamado “Militar e inteligencia”. ¿Eso es normal en un medio de prensa? Puede que sea propio de los regímenes dictatoriales como el cubano, para tener abierta una vía permanente para divulgar lo que la inteligencia cubana considere de su interés.¿O no?

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